Experto: Neuralink podría vender sus pensamientos privados al "mejor postor" Experto: Neuralink podría vender sus pensamientos privados al "mejor postor"

Experto: Neuralink podría vender sus pensamientos privados al "mejor postor"

No existen barreras legales que impidan que una empresa como Neuralink recopile y venda datos cognitivos a través de un implante neuronal del consumidor, como una versión más invasiva de cómo Facebook monetiza sus datos.

Neuralink es una compañía de implantes neuronales propiedad de Elon Musk, la cual lanzó un video donde se muestra un simio jugando ping pong a través de sus pensamientos y disfrutado de un batido.

La demostración, tecnológicamente llamativa  pero por lo demás decepcionante, los neurocientíficos desarrollaron y demostraron por primera vez la tecnología de control mental en primates hace décadas, representó la creciente prominencia de Neuralink en la esfera pública y planteó preguntas importantes sobre la privacidad, la propiedad de los datos y la ética biomédica.

"Si bien estoy entusiasmada con las aplicaciones terapéuticas de los chips cerebrales para aquellos con problemas de movimiento y memoria, me preocupa el uso generalizado de chips cerebrales en el futuro", dijo a Observer la psicóloga cognitiva Susan Schneider.

Schneider, quien es el director del Centro para la Mente Futura de la Florida Atlantic University, ha criticado las ambiciones de Elon Musk para Neuralink durante años. En 2019, dijo que fusionar la mente humana con la IA, como Musk dijo que quiere que haga el implante neuronal, sería similar a un suicidio.

“Sin las regulaciones adecuadas, sus pensamientos más íntimos y sus datos biométricos podrían venderse al mejor postor”, agregó Schneider en su última entrevista.

Los datos neurológicos recopilados como parte de un experimento o tratamiento médico están protegidos por regulaciones como HIPAA. Pero no existen barreras legales que impidan que una empresa como Neuralink recopile y venda datos cognitivos a través de un implante neuronal del consumidor, como una versión más invasiva de cómo Facebook monetiza sus datos.

Es alarmante ver hasta dónde puede llegar un implante neuronal y como la tecnología pueda superar las regulaciones destinadas a proteger al público.
 

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